Uno de los planteamientos más relevantes de La Brújula de Antequera es reconocer a quienes hacen posible la permanencia de las tradiciones.
Artesanos, cronistas, comunidades indígenas, artistas y portadores de conocimientos tradicionales tendrán un papel fundamental en esta búsqueda, explicó Marisol.
Para ella, detrás de cada prenda, tejido, canción o manifestación artística existe una historia que merece ser contada: quién la creó, cómo surgió, qué significado tiene y qué circunstancias sociales y culturales explican su existencia.
Por eso, considera indispensable escuchar a sus protagonistas y respetar aquello que decidan compartir sobre sus experiencias, sus familias y sus comunidades.
En su planteamiento, los tejidos y las expresiones artísticas también funcionan como formas de comunicación. Sus colores, formas y técnicas transmiten conocimientos, identidades y memorias que no siempre son reconocidos por quienes los observan.
De ahí que el proyecto busque dar visibilidad a esas historias y contribuir a que el público comprenda el valor de las personas que mantienen vivo el patrimonio cultural.





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